La Misión (Una lectura filosófica)
En las primeras sesiones de este curso, el pensamiento de
los pueblos originarios ha ocupado un lugar significativo en los contenidos de
éste. Lo filosófico, lo que se pensaba y se sentía en las tierras del mundo
recién descubierto (para los castellanos), siempre resulta lejano y abstruso,
puesto que lo hemos obviado para enfocarnos en la producción occidental de
pensamiento.
El obispo dominico Bartolomé de las Casas nos legó la
primera defensa de los indígenas durante los 4 siglos que duró la Colonia
española, y sus textos fueron un faro dentro del proyecto civilizatorio en los
años más sangrientos de la invasión castellana. Denominó como «guerra en justa
defensa» los ataques de los indígenas por sobre las tropas y defendió su
naturaleza cómo hijos de Dios.
Además de su labor intelectual, logró que se promulgaran las
leyes de Indias, con las que se prohibió el comercio de Indígenas y se
reconoció su naturaleza como cristianos, vasallos de su Católica Majestad y
españoles de pleno derecho. En este contexto, aunque ambientada muchísimos años
después, nos encontramos con La Misión, una película británica de 1986, en
la que se reflexiona acerca de las problemáticas originadas por el Tratado de
Madrid en 1750, cuando se acuerda la cesión, por parte de España, de varios
territorios en los que cohabitaban los pueblos guaraníes, para lograr su
esclavización y rédito económico en connivencia con la Corona portuguesa.
Intentaremos analizar en clave filosófica cómo los
postulados de las Casas se filtran dentro de la misión jesuítica, además del
reconocimiento de los indígenas como cristianos de pleno derecho, además de su
propia resistencia ante la violencia del proyecto civilizador.
Las Misiones del Paraná, una reproducción de la
Verapaz dominica.
En la Capitanía General de Guatemala, en los principios de
los años del siglo XVI, el gran dominico Bartolomé de las Casas creó un modelo
civilizatorio en que los indígenas no fueran víctimas de la violencia en nombre
de la Cruz. Su modelo, además de ser uno de los más efectivos de la invasión
castellana, le valió el nombre a una de las regiones de la actual Guatemala, la
Verapaz, donde ningún indígena fue maltratado mientras se le convertía al
cristianismo, una verdadera proeza por parte de los dominicos.
Es curioso que se usó la música cómo método efectivo para
acercarse a estos naturales, aunque también fue por medio de las imágenes de
los Santos y otros instrumentos didácticos por los que se logró llevar este
proceso a buen puerto. Las Casas es trasladado al obispado de Ciudad Real de
Chiapas y los miembros de su orden mantienen el trabajo por unos años, aunque
los latifundistas españoles les declaran una guerra velada que llevará al
obispo a escribir el texto por el que pasó a la posteridad, Brevísima relación
de la destrucción de las Indias.
Por otra parte, históricamente, este modelo fue replicado
muchísimos años después,
Estas experiencias pueden verse reflejadas en la película
que mencionamos anteriormente, desde la cual podremos analizar cómo los
postulados de las Casas se permearon en estos jesuitas rebeldes que defendieron
a los indígenas y sus misiones hasta la muerte. Pese a que la historia no es
real, es importante comprenderla desde la lógica de los conquistadores, desde
la mirada blanca y opresiva de una civilización que eligió desconocer a una de
igual o mayor estatura para crear al otro.
por los Jesuitas, en las Misiones del Río Paraná, donde
crearon comunidades en las que se respetaban los derechos fundamentales de
estas personas, sin importarle a los misioneros imponerles la huella de la fe,
si no, dejándolo como una elección libre que los llevaría a Cristo, no al
estilo evangelizador de Cortés y Zumárraga en México.
Estas experiencias pueden verse reflejadas en la película que mencionamos anteriormente, desde la cual podremos analizar cómo los postulados de las Casas se permearon en estos jesuitas rebeldes que defendieron a los indígenas y sus misiones hasta la muerte. Pese a que la historia no es real, es importante comprenderla desde la lógica de los conquistadores, desde la mirada blanca y opresiva de una civilización que eligió desconocer a una de igual o mayor estatura para crear al otro.
Lecturas de realidad alternas
La primera escena nos adentra en un despacho, desde este lugar
de enunciación podemos ya encontrar que se manejará bajo los postulados de la
lógica occidental. Un cardenal francés, jesuita, residente en Europa, le
escribe una carta al Papa informándole de la resolución de la situación para la
que había sido enviado a ese lugar, la resolución del Patronazgo de las
misiones jesuíticas del Paraná y el obstáculo que estas representaban a los
intereses económicos de las Coronas de España y Portugal.
Todo había comenzado cuando habían martirizado a unos
Jesuitas en las Cataratas del Paraná, donde el Padre Gabriel, un sacerdote con
una espiritualidad impresionante, se adentra en territorio hostil para lograr
evangelizar por medio de la música a los pueblos originarios de la zona. Logra su
cometido y no es expulsado por las aguas de la catarata como un hermano de la
Orden, quien atado a una cruz, cae al vacío producto de sus desavenencias con
los indígenas.
Desde esta doctrina de no utilizar la violencia podemos
encontrar que la lógica de las Casas les había permeado, ya que consideraban a
los indígenas como hijos de Dios y súbitos de España, a diferencia de los
primeros años de la Colonia cuando Las Casas se enfrascó en la famosa
controversia con Ginés de Sepúlveda, dónde discutían acerca del alma de los bárbaros
y su legítima defensa ante los castellanos.
Después de estos procesos de conversión por la paz, nos
encontramos con un personaje que encarna todo lo que eran la mayor parte de
invasores, el capitán Rodrigo Mendoza, quién fiel a su pensamiento
eurocéntrico, consideraba que los indígenas eran mera mercancía y premio de la
Conquista, pues España, por su supuesta superioridad técnica e intelectual
debía tener dominio de estos territorios «incivilizados».
Desde la lógica de la película, se nos presenta esta
dicotomía entre los que deben ser mercancías y los que siendo aun legítimamente
hijos de España, son negados para posibilitar ganancias pecuniarias a los
conquistadores, pese a la oposición, en principio, de la Iglesia y de la
familia jesuítica. Debemos resaltar que esta defensa de la humanidad de los
indígenas será palpable a lo largo de esta película, pues demuestran a las
altas autoridades eclesiásticas que sí son seres pensantes y no animales, cómo
se les quiere hacer ver.
Podemos decir que, pese a que la decisión venía ya tomada
desde Roma, el intento del Cardenal por visitar las Misiones es uno de los
pocos reconocimientos a la sociedad que habían construido los Jesuitas. Donde
nadie había llegado, en la que ni siquiera sabían de la existencia de prelados,
le hace reflexionar acerca del destino de estos, pese a que sabía que no tenía
más que firmar su sentencia de muerte.
La escena final, donde se me hizo imposible no recordar la
legítima defensa de los Indios de Las Casas, pues estaban defendiendo lo
poco que les quedaba de su antigua forma de vida. Considero que la película
tiene suficientes factores para ser considerada (para su tiempo) con gran
conciencia acerca de la situación de los indígenas del Paraná, pero, sigue
renegando de una perspectiva indígena, tan necesaria hoy en día.
A modo de conclusión, podemos decir que es una lectura de un
hecho fundamental para el destino de los indígenas en América, y pese a que es
narrada desde la lógica de los invasores castellanos y los clérigos europeos,
merece su reconocimiento que hayan puesto tanto empeño en conocer, empaparse y
lograr llevar a los indígenas una forma de evangelización que no fuera la
sangre y la violencia.


Buena comparación o descubrimiento de un hilo conductor entre la evangelización dominica del siglo XVI en territorio quekchí y la jesuítica en el XVIII en territorio guaraní. Evangelización por seducción y acompañamiento de los pueblos indígenas, que contrasta tremendamente con la conquista, el dominio y los abusos crónicos de los poderes fácticos.
ResponderEliminarMe hiciste pensar, por otra parte, en el tópico de que las acciones dicen más que las palabras. Aplicado al pensamiento filosófico, encontramos en tus términos de comparación el despliegue de toda una filosofía de vida, la cual sería interesante desglosar explícitamente.
Exactamente, la seducción que practicaron los Jesuitas y los Dominicos en América es un caso único, contrastante con la violenta acción civilizatoria de los portugueses y jesuitas en la India, donde nunca lograron su cometido y fueron expulsados de la región.
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