La Negritud y el Latinoamericano, ¿condiciones aparentemente similares?
No pueden pasar desapercibidas las palabras de Aimé Césaire
La negritud hace referencia a algo más profunda, y más
exactamente a una suma de experiencias vividas que han terminado por definir y
caracterizar una, de las formas de lo humano destinada a lo que la historia le
ha reservado: es una de las formas históricas de la condición impuesta al
hombre.
Si pudiéramos situar el inicio de la negritud, podríamos
decir que esta comenzó al mismo tiempo que la modernidad, y haciendo alusión al
difunto Enrique Dussel, a la otredad misma, condición que Europa creó con la
Invasión Castellana a América. Por eso planteamos la pregunta que da nombre al
texto: ¿La negritud y la condición de Latinoamericano son similares en
cuestiones de praxis y vivencias? Procuraremos responder en los siguientes
párrafos las similitudes de estas dos condiciones.
La negritud de los Latinoamericanos
Después de las diversas lecturas en las que se nos clarificó
cómo se construyó el proyecto intelectual de los criollos latinoamericanos,
además de que la vivencia de las realidades de este continente nos dan una idea
de cómo se logró la consolidación de las clases hegemónicas de esta porción del
continente. Por eso, como podemos ver en los textos de Alberdi, se tiende a
considerar a los indígenas como seres inútiles o poco inteligentes, base
práctica de su anulación como seres sociales o sujetos reales en la sociedad.
Por eso, Césaire
Pensando en estas condiciones de discriminación, también
podemos encontrar expresiones sumamente racistas, tales como «mejorar la raza»,
que trae consigo una profunda sensación de inferioridad y soledad de las clases
hegemónicas, puesto que consideran que su condición debía ser validada por una
mezcla europeizada, negando sus propias raíces y cultura. Una verdadera
tragedia que fue transmitida de generación en generación.
Es por eso por lo que a las capas medias de las sociedades
latinoamericanas pueden ser enmarcadas dentro del término ladino, una acepción
de carente de, puesto que al renunciar al patrimonio cultural indígena y que
nunca termina de encajar en el sistema impuesto, se queda sumido en una
profunda soledad, ya que sus raíces han sido arrancadas y no le permite
sentirse-manifestarse. Esto es una de las tantas similitudes que hacen estas
condiciones aparentemente codificadas en el color, una forma de vida.
La negritud no es una condición de pigmentación.
Césaire
Cuando volvemos a ver hacia los Siete Ensayos para la
interpretación de la Realidad Peruana, de José Carlos Mariátegui, que, afirma,
dentro de sus famosas interpretaciones:
Al propio terrateniente aristócrata de Europa le ha sido
dable aceptar un nuevo concepto y una nueva práctica en sus relaciones con el
trabajador de la tierra. En la América colonial, mientras tanto, se ha opuesto
a esta evolución, la orgullosa y arraigada convicción del blanco, de la
inferioridad de los hombres de color.
Y en esta otredad, encontramos que los que son considerados
«el otro» por los Europeos, consideran a los que no son blancos, o que carecen
de las condiciones necesarias de la blanquitud, son discriminados y utilizados
para cimentar su propia figura, para autoafirmarse y hacer suyo el poder. Estas
cuestiones se intensificarán en la Guatemala liberal o en el Perú de todos los
tiempos, donde el indígena dejó de ser considerado hasta ser humano.
Por eso mismo, podemos afirmar que la negritud y la
latinoamericanidad no son condiciones propiamente biológicas o geográficas,
sino, que se encuentran en el propio rechazo de quienes los han creado. La
creación de estas condiciones siempre ha sido necesaria para afirmarse sobre el
otro, hacerse «humano» y defender el proceso civilizatorio, aunque este, en
buena parte, busque negar la naturaleza de quiénes son sus principales valedores.
El parteaguas del siglo XX
Con José Carlos Mariátegui se inaugura el análisis de las
condiciones sociales del indio y la defensa de su existencia, abogando ya no
por ignorarlo y hacer como que no existe, si no, integrarlo en la sociedad que
compone, abrazarlo, sin que se aliene al mundo occidental y que su cultura se
mantenga tal y como ha sido desde antes de la Invasión. No podemos negar que Mariátegui
es un idealista, pero su papel es importante para comenzar el estudio serio y
digno de las figuras fundantes de la latinoamericanidad.
Quisiera acotar, además, que la lectura de los Siete ensayos
de Mariátegui, son una lectura importantísima para la comprender el universo de
lo latino, de la propia negación de la identidad indígena, y la creación de la
afirmación de los hombres blancos, de su figura que nos permite comprender por
qué se nos ha mantenido al margen de la sociedad ideal que han creado. Por lo
que Mariátegui y sus predecesores configuraron el estudio de lo indígena y su
oscuridad.
Bibliografía
Césaire, A. (2006). Discurso sobre el colonialismo.
Madrid: Ediciones Akal.
Mariátegui, J. C.
(2007). 7 ensayos para la interpretación de la realidad peruana. Lima:
Ayacucho.
El título hace creer que solo se analizarán y "aplicarán" las ideas de Césaire, pero Mariátegui también es considerado, aunque él no hable tan directamente de "lo latinoamericano". Buen esfuerzo de convergencia de dos autores críticos. Una prqueña precisión: me parece que Jáuregui, con todas sus limitaciones, es un antecedente de la la idea de integración con preservación (desarrollo sin abandono de costumbres, es su ideal explícito).
ResponderEliminarLa redacción puede mejorar con vistas a la claridad y la efectividad.