La Negritud y el Latinoamericano, ¿condiciones aparentemente similares?

No pueden pasar desapercibidas las palabras de Aimé Césaire (2006) acerca de lo que es la condición de lo que llamamos «negritud»: 

La negritud hace referencia a algo más profunda, y más exactamente a una suma de experiencias vividas que han terminado por definir y caracterizar una, de las formas de lo humano destinada a lo que la historia le ha reservado: es una de las formas históricas de la condición impuesta al hombre. (pág. 86)

Si pudiéramos situar el inicio de la negritud, podríamos decir que esta comenzó al mismo tiempo que la modernidad, y haciendo alusión al difunto Enrique Dussel, a la otredad misma, condición que Europa creó con la Invasión Castellana a América. Por eso planteamos la pregunta que da nombre al texto: ¿La negritud y la condición de Latinoamericano son similares en cuestiones de praxis y vivencias? Procuraremos responder en los siguientes párrafos las similitudes de estas dos condiciones.

 

La negritud de los Latinoamericanos

 

Después de las diversas lecturas en las que se nos clarificó cómo se construyó el proyecto intelectual de los criollos latinoamericanos, además de que la vivencia de las realidades de este continente nos dan una idea de cómo se logró la consolidación de las clases hegemónicas de esta porción del continente. Por eso, como podemos ver en los textos de Alberdi, se tiende a considerar a los indígenas como seres inútiles o poco inteligentes, base práctica de su anulación como seres sociales o sujetos reales en la sociedad.

Por eso, Césaire (2006), nos dice acerca de cómo se configura una comunidad sumida en la negritud: «En primer lugar, una comunidad de opresión experimentada, una comunidad de exclusión impuesta, una comunidad de profunda discriminación.», y estas condiciones, considerando nuestras realidades, son varias de las cuales sufren los oprimidos de este continente; siendo, principalmente «una comunidad de profunda discriminación».

Pensando en estas condiciones de discriminación, también podemos encontrar expresiones sumamente racistas, tales como «mejorar la raza», que trae consigo una profunda sensación de inferioridad y soledad de las clases hegemónicas, puesto que consideran que su condición debía ser validada por una mezcla europeizada, negando sus propias raíces y cultura. Una verdadera tragedia que fue transmitida de generación en generación.

Es por eso por lo que a las capas medias de las sociedades latinoamericanas pueden ser enmarcadas dentro del término ladino, una acepción de carente de, puesto que al renunciar al patrimonio cultural indígena y que nunca termina de encajar en el sistema impuesto, se queda sumido en una profunda soledad, ya que sus raíces han sido arrancadas y no le permite sentirse-manifestarse. Esto es una de las tantas similitudes que hacen estas condiciones aparentemente codificadas en el color, una forma de vida.

 

La negritud no es una condición de pigmentación.

 

Césaire (2006), al respecto de qué es la negritud nos dice: «De hecho, la negritud no pertenece esencialmente al orden biológico. Evidentemente, más allá de lo biológico inmediato.», por lo que podemos decir que no todos los que padecen la negritud son negros, pero, que todos los negros sí padecen la negritud. Una conclusión que puede parecer un poco tautológica, pero que es verídica.

Cuando volvemos a ver hacia los Siete Ensayos para la interpretación de la Realidad Peruana, de José Carlos Mariátegui, que, afirma, dentro de sus famosas interpretaciones:

Al propio terrateniente aristócrata de Europa le ha sido dable aceptar un nuevo concepto y una nueva práctica en sus relaciones con el trabajador de la tierra. En la América colonial, mientras tanto, se ha opuesto a esta evolución, la orgullosa y arraigada convicción del blanco, de la inferioridad de los hombres de color. (2007, pág. 72)

Y en esta otredad, encontramos que los que son considerados «el otro» por los Europeos, consideran a los que no son blancos, o que carecen de las condiciones necesarias de la blanquitud, son discriminados y utilizados para cimentar su propia figura, para autoafirmarse y hacer suyo el poder. Estas cuestiones se intensificarán en la Guatemala liberal o en el Perú de todos los tiempos, donde el indígena dejó de ser considerado hasta ser humano.

Por eso mismo, podemos afirmar que la negritud y la latinoamericanidad no son condiciones propiamente biológicas o geográficas, sino, que se encuentran en el propio rechazo de quienes los han creado. La creación de estas condiciones siempre ha sido necesaria para afirmarse sobre el otro, hacerse «humano» y defender el proceso civilizatorio, aunque este, en buena parte, busque negar la naturaleza de quiénes son sus principales valedores.


El parteaguas del siglo XX

 

Con José Carlos Mariátegui se inaugura el análisis de las condiciones sociales del indio y la defensa de su existencia, abogando ya no por ignorarlo y hacer como que no existe, si no, integrarlo en la sociedad que compone, abrazarlo, sin que se aliene al mundo occidental y que su cultura se mantenga tal y como ha sido desde antes de la Invasión. No podemos negar que Mariátegui es un idealista, pero su papel es importante para comenzar el estudio serio y digno de las figuras fundantes de la latinoamericanidad.

Quisiera acotar, además, que la lectura de los Siete ensayos de Mariátegui, son una lectura importantísima para la comprender el universo de lo latino, de la propia negación de la identidad indígena, y la creación de la afirmación de los hombres blancos, de su figura que nos permite comprender por qué se nos ha mantenido al margen de la sociedad ideal que han creado. Por lo que Mariátegui y sus predecesores configuraron el estudio de lo indígena y su oscuridad.

Bibliografía

Césaire, A. (2006). Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Ediciones Akal.

Mariátegui, J. C. (2007). 7 ensayos para la interpretación de la realidad peruana. Lima: Ayacucho.

Comentarios

  1. El título hace creer que solo se analizarán y "aplicarán" las ideas de Césaire, pero Mariátegui también es considerado, aunque él no hable tan directamente de "lo latinoamericano". Buen esfuerzo de convergencia de dos autores críticos. Una prqueña precisión: me parece que Jáuregui, con todas sus limitaciones, es un antecedente de la la idea de integración con preservación (desarrollo sin abandono de costumbres, es su ideal explícito).

    La redacción puede mejorar con vistas a la claridad y la efectividad.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario