La piel como testimonio evolutivo: reflexiones sobre la pigmentación humana

La piel como testimonio evolutivo: reflexiones sobre la pigmentación humana

Quisiera iniciar esta discusión resaltando un fragmento de «Las batallas en el desierto» del escritor mexicano José Emilio Pacheco:

«Llamé indio a Rosales. Mi padre dijo que en México todos éramos indios, aun sin saberlo ni quererlo. Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres nadie usaría esa palabra a modo de insulto. Me referí a Rosales como “pelado”. Mi padre señaló que nadie tiene la culpa de estar en la miseria, y antes de juzgar mal a alguien debía pensar si tuvo las mismas oportunidades que yo» (Pacheco, 1981)

Pensar que indio es un insulto que abarca toda Latinoamérica es una realización dura y penitente. Sin añadir la cantidad de años que han fermentado tal palabra. Tiene razón Pacheco al decir que cuando usamos esta injuria, no lo hacemos en primera instancia por el color de piel, más bien es por los estereotipos que circundan a estas culturas. Pero, por otro lado, se equivoca Pacheco al decir que todos somos indios, ya que podemos compartir cierto material genético; no obstante, no es verdad que los mestizos o los blancos compartan la cultura, la historia, el linaje y el legado de nuestras culturas hermanas.

Ahora bien, en este ensayo busco profundizar en las causas detrás de las distintas tonalidades de piel de la raza humana y hacer una reflexión acerca del porqué es ingenuo pensar que se puede lograr una raza única (cósmica).

Antes de nada, ¿de dónde vienen las distintas tonalidades de piel en la raza humana? La respuesta científica, sencilla y concreta es: melanina. Este es un pigmento producido por células especializadas llamadas melanocitos, se distribuye a través de la piel y el cabello, otorgándoles su color característico. Los melanocitos generan melanosomas, gránulos llenos de pigmento, que luego transfieren a células cercanas. Estas células migran hacia la superficie de la piel, llevando consigo la melanina. Este proceso, junto con la compleja estructura química de las melaninas, determina los diversos tonos de piel y cabello en los individuos. Hay dos tipos principales de melaninas: las eumelaninas, que dan tonos oscuros, y las feomelaninas, responsables de los tonos claros (Deiry Marína, 2005).



La variación del tono de piel se da en función de la latitud y, por ende, de la exposición a la luz ultravioleta. Es decir, los habitantes de regiones cercanas al ecuador tienden a tener una piel más oscura, mientras que aquellos que viven en latitudes más altas suelen tener una pigmentación más clara.

Esto es debido a que la evolución promueve mutaciones que conducen a una piel más clara, posiblemente debido a la necesidad de sintetizar vitamina D en áreas con menor exposición solar, aunque esto también aumenta el riesgo de melanoma o cáncer de piel.

Así pues, se cree que los primeros homínidos en África probablemente tenían una piel clara cubierta de pelo, similar a otros primates. Este pelaje se perdió al adoptar la bipedestación, y en ese momento la selección natural favoreció las pieles más oscuras en África debido a su protección contra los rayos ultravioleta. No obstante, cuando los humanos migraron fuera de África hacia regiones con menor exposición a los rayos UV, como Asia o Europa, desarrollaron nuevamente una piel menos pigmentada.

No son claras las razones exactas de la despigmentación en poblaciones fuera de África y se han propuesto dos hipótesis: una posible relajación de la selección natural que mantiene la piel oscura en África debido a la menor exposición a los UV fuera de ese continente, o la selección natural que favorece mutaciones que permiten a los individuos tener una piel clara para sintetizar niveles adecuados de vitamina D en latitudes más altas, donde la exposición solar es limitada.

Otros estudios se han enfocado en descifrar las presiones selectivas que han moldeado la evolución de la pigmentación de la piel, así como en identificar los genes y las variantes genéticas que influyen en las diferencias de pigmentación entre las personas. Hay evidencia que sugiere que la selección natural favorece mutaciones que resultan en una piel más clara, posiblemente debido a la necesidad de sintetizar vitamina D. No obstante, estas mismas mutaciones también aumentan la susceptibilidad al melanoma, un tipo de cáncer de piel agresivo. Pese a ello, dado que el melanoma tiende a manifestarse en la edad adulta después de que la mayoría de los individuos han pasado su etapa reproductiva, desde una perspectiva evolutiva, estos individuos adultos no son prioridad para la selección natural (León, 2014).

Ahora bien, ¿por qué es importante entender que la tonalidad de piel es un proceso evolutivo de defensa? Porque da una respuesta al racismo histórico y contemporáneo. Al reconocer este hecho, se arroja luz sobre la falsedad de las concepciones racistas que vinculan el color de la piel con la debilidad o inferioridad. La pigmentación es el resultado de una adaptación evolutiva que se desarrolló a lo largo de milenios en respuesta a diferentes condiciones ambientales, especialmente la intensidad de la radiación solar (UV). Esta pigmentación, lejos de ser una señal de inferioridad, es en realidad una ventaja adaptativa. En regiones con altos niveles de radiación ultravioleta, como las áreas cercanas al ecuador, tener una piel más oscura proporciona una protección natural contra los efectos dañinos del sol, como el cáncer de piel y la quemadura solar.

Por otro lado, esta evidencia nos ayuda a descartar por completo la propuesta de la raza cósmica de Vasconcelos. No solo por ser una fantasía utópica imposible, sino porque, eventualmente, con el pasar de los siglos, las personas que vivan en el norte volverán a ser blancas y las personas que habiten cerca del ecuador volverán a ser negras. Claro está, que este proceso es lento y toma siglos para que se desarrolle, sin embargo, así es la naturaleza: solo sobrevive aquello que se adapta mejor a su ambiente.

Además, se debe aclarar que no es justo juzgar fuertemente a pensadores como Vasconcelos o Alberdi, debido a que la evidencia científica que tenían en su época no era suficiente para dar una respuesta sencilla al porqué de las distintas tonalidades de piel. Alberdi proponía una sociedad más blanca en una región donde ser moreno era la norma natural. Aquí hay un punto clave, a lo mejor, Alberdi no deseaba una sociedad más blanca, sino una sociedad con una cultura ideal y ejemplar. La historia nos ha mostrado que en aquellos tiempos el ideal era el europeo, eso es innegable. Pero ¿qué hubiera pasado si los conquistadores fueran de Nigeria o Ghana? ¿Y si las culturas ejemplares hubieran tenido una mayor proporción de negros? Probablemente, Alberdi hubiera deseado la importación de africanos en vez de europeos. Ser más negro hubiera sido signo de orgullo en vez de desprecio. La gente diría: «Mirá que yo sí aguanto el sol, no como esos blanquitos que se ponen rojos», «A mí no se me miran las venas como a aquellos» o «Yo soy guatemalteco, pero mis abuelos son de Kenia». Lamentablemente, la historia no fue así.

Asimismo, a pesar de haberme ido a los extremos de las tonalidades, debo hacer hincapié en las etnias morenas latinoamericanas o indígenas. Estas son el punto medio de este fenómeno biológico. Por nuestro ambiente, no fue necesario tanto producción de melanina, pero tampoco tan innecesaria para ser más blancos. Fuimos y somos el punto medio. Por más que si intente blanquear la raza de nuestras sociedades, la realidad es que es imposible, eventualmente, volveremos a ser morenos.

Bibliografía

Deiry Marína, A. d. (2005). Pigmentación de la piel (I). Melaninas: conceptos generales e implicaciones cosméticas. ElSevier, 116-118. Obtenido de https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-pigmentacion-piel-i-melaninas-conceptos-13070745#:~:text=Las%20melaninas%20son%20biopol%C3%ADmeros%20de,normal%20de%20piel%20y%20cabello.&text=Las%20melaninas%20se%20encuentran%20en,de%20color%20de%20la

León, F. M. (17 de Diciembre de 2014). La luz ultravioleta y selección natural. Obtenido de Meteored: https://www.tiempo.com/ram/135082/la-luz-ultravioleta-y-seleccion-natural/

Pacheco, J. E. (1981). Las batallas en el desierto. Ciudad de México: Editorial Era.

 

  

Comentarios

  1. Buen punto específico para abordar en contra del racismo burdo del color de piel. Un par de precisiones menores: 1) Decís que "Alberdi proponía una sociedad más blanca en una región donde ser moreno era la norma natural", pero la verdad él habla desde y para la Argentina, que está situada en un paralelo no tan ecuatorial y por tanto no tan expuesto al sol. 2) En la oración "Pensar que indio es un insulto que abarca toda Latinoamérica es una realización dura y penitente", imagino que has de haber querido escribir "un darse cuenta duro y penoso". El cognado inglés "realization" no tiene significado equivalente a "realización"; y "penitente" tiene relación con penitencia, que no creo que sea lo que tengás en mente. Por lo demás, buen texto, claro, conciso, directo.

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